Los terremotos recientes en Venezuela y Colombia vuelven a poner sobre la mesa una realidad incómoda. Construimos activos que deberán enfrentarse durante décadas a condiciones cuyo momento e intensidad exactos no podemos predecir.

El 24 de junio, Venezuela experimentó una secuencia extraordinaria: un terremoto de magnitud 7.2 seguido apenas 39 segundos después por otro de magnitud 7.5, según el USGS. Este 10 de agosto, el Servicio Geológico Colombiano reportó un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó.

Sismo Colombia 2026 - Clarin.com

Todavía es demasiado pronto para mirar las imágenes de los daños en Colombia y concluir por qué falló una estructura determinada. Ese diagnóstico exige evaluaciones técnicas, edificio por edificio. Lo que sí podemos decir es que la resiliencia nunca depende de una sola decisión.

Entre lo diseñado y lo construido

Todo comienza con un diseño estructural adecuado, pero el diseño solo sirve si lo construido se parece a lo que aparece en los planos. Entre ambos puntos hay una cadena larga: especificaciones, materiales, producción, logística, mano de obra, supervisión, inspecciones, ensayos, cambios en campo y documentación. Cada eslabón abre una pequeña posibilidad de variación.

En el concreto, esta distancia puede ser fácil de ignorar porque el material nos resulta demasiado familiar. Está en todas partes y, por eso mismo, a veces lo tratamos como un commodity. Sin embargo, detrás de cada elemento terminado hay una combinación de diseño, materias primas, producción y ejecución cuyo desempeño esperamos que dure décadas.

Podemos competir en precio, buscar eficiencias y optimizar la cadena. Lo que no deberíamos usar como variable de ajuste es la certeza de que el elemento tendrá el desempeño para el que fue diseñado.

Ahí es donde la tecnología me interesa. En el primer trimestre de 2026, CEMEX Ventures contó US$1.85 mil millones invertidos en ConTech. La cifra confirma que no faltan herramientas ni capital. Lo que todavía escasea es una conexión clara entre cada nueva capa de software y la calidad del activo que queda en pie cuando la obra termina.

Durante años hemos tratado la productividad como el marcador principal: horas ahorradas, menos personal, cronogramas más cortos. Tiene sentido. Construir es caro y cualquier retraso se multiplica rápido. Pero ese marcador deja fuera una pregunta incómoda: ¿qué tan seguros estamos de que lo ejecutado conserva la intención del diseño?

Una obra puede avanzar rápido y acumular incertidumbre al mismo tiempo. Un cambio mal documentado, un material sin trazabilidad o una inspección que vive en el teléfono de alguien quizá no detengan el cronograma. El problema aparece después, cuando corregir ya cuesta mucho más o cuando el activo enfrenta una condición extrema.

Capital Allocation Contech Q1 - Cemex Ventures

Necesitamos construir más y hacerlo de forma más eficiente. Aun así, sospecho que medimos el valor de ConTech con una pregunta demasiado estrecha.

La pregunta que solemos olvidar

Cuando evaluamos una tecnología para construcción, solemos preguntar:

  • Reduce costos o retrabajos?

  • Disminuye la mano de obra necesaria?

  • Acorta el cronograma?

  • Automatiza un proceso y mejora la productividad?

Todas importan. Yo añadiría una quinta: Reduce la distancia entre lo que creemos que estamos construyendo y lo que realmente estamos construyendo?

Los errores casi nunca llegan anunciados. Empiezan como una diferencia pequeña entre un plano y la obra, una foto que nadie revisó o un resultado de laboratorio que quedó separado del elemento al que correspondía. Mientras antes se detectan, todavía son decisiones. Cuando quedan cubiertos por concreto, acabados y contratos cerrados, se convierten en costos y disputas.

Por eso me interesa menos discutir una cifra universal de retrabajo y más saber si una herramienta puede señalar qué cambió, dónde cambió y quién hizo algo al respecto. Esa cadena de responsabilidad vale más que otro dashboard.

Tener software no es tener certeza

Una obra puede tener BIM, drones, sensores, cámaras 360 y AI, y seguir tomando decisiones con información tardía o incompleta. La cantidad de software instalado dice poco sobre la calidad de la información que llega al campo.

  • Un dato sin ubicación obliga a buscar.

  • Una alerta sin responsable se vuelve ruido.

  • Una observación sin seguimiento desaparece cuando cambia el equipo.

Esta diferencia se nota cuando algo sale mal. Si el equipo puede reconstruir qué ocurrió, comparar lo ejecutado con el diseño y ver cómo se resolvió una desviación, existe una base para aprender. Si solo encuentra carpetas, capturas de pantalla y mensajes sueltos, la digitalización no produjo memoria.

Cuando conozco una startup, por eso pregunto menos cuántas funciones tiene y más qué decisión cambia en la obra. También quiero saber qué evidencia queda después. La primera respuesta explica el valor inmediato. La segunda explica si el producto puede convertirse en infraestructura de confianza.

El software útil no elimina el juicio del ingeniero ni del supervisor. Les da mejores señales y, sobre todo, deja un rastro que otro equipo puede entender meses o años después.

En América Latina, construir con certeza no es opcional

En América Latina, productividad y resiliencia van juntas. En julio de 2026, el BID describió un patrón conocido: proyectos con atrasos, sobrecostos y baja digitalización. También señaló avances con BIM en Colombia y Chile, donde una mejor coordinación ha reducido retrabajos tempranos y fortalecido la trazabilidad. Es una señal útil, pero apenas el comienzo.

La región convive con sismos, lluvias extremas y redes de servicios que no siempre tienen redundancia. En ese contexto, un hospital o una carretera no pueden evaluarse solo por el día de la entrega. Importa cuánto resistirán, qué tan rápido podrán volver a operar y si existe información suficiente para intervenirlos sin empezar de cero.

También hay una dificultad menos visible, muchas soluciones nacieron para proyectos con conectividad estable, presupuestos amplios y equipos digitales maduros. Esa no es la realidad de buena parte de las obras latinoamericanas. Copiar el producto sin adaptar el flujo de trabajo suele añadir fricción en vez de quitarla.

Una ConTech pensada para la región debe funcionar con conectividad intermitente, distintos niveles de capacitación y proyectos donde participan muchos contratistas. Debe ser sencilla en campo y rigurosa con la evidencia. Si además logra que constructor, supervisor, propietario y autoridad miren la misma versión de la obra, habrá resuelto un problema bastante más valioso que digitalizar un formulario.

Hacer más difícil construir mal

Buena parte del potencial de ConTech puede estar en algo bastante pragmático: hacer más difícil que una desviación pase inadvertida y quede incorporada al activo.

Eso puede tomar varias formas:

  • Trazar materiales desde la producción hasta su colocación.

  • Comparar de manera continua lo diseñado con lo ejecutado mediante computer vision y reality capture.

  • Convertir QA/QC en evidencia estructurada, no en una colección dispersa de fotografías, PDFs y mensajes.

  • Instrumentar el concreto y otros sistemas para conocer su comportamiento en campo.

  • Unir diseño, materiales, ensayos, inspecciones y operación en un historial digital que sobreviva a la entrega de la obra.

Flujo de informacion

Nada de esto suena tan espectacular como un robot que construye un edificio completo. Probablemente sea más útil. El objetivo es reducir la variabilidad en momentos donde todavía se puede actuar.

Startups que ya trabajan sobre esta idea

Ninguna compañía resuelve por sí sola toda la cadena. Lo interesante es ver cómo distintas startups atacan puntos concretos donde hoy trabajamos con información incompleta o tardía.

  • Buildots usa capturas de cámaras 360, drones y escáneres. Su AI compara lo observado en obra con el BIM y el cronograma para medir avance e identificar instalaciones pendientes.

  • La colombiana Spybee integra información de drones, cámaras 360, time-lapse, cronogramas y comunicaciones del proyecto. Su plataforma permite comparar el avance real con el plan, documentar incidencias y alertar sobre retrasos antes de que impacten la obra.

  • SiteAware verifica elementos mientras se construyen y alerta sobre desviaciones respecto al diseño en estructura, fachadas e interiores. La propuesta no es documentar el error al final, sino detectarlo antes de que la siguiente actividad lo vuelva más costoso.

  • Exodigo combina sensores no invasivos y análisis con AI para mapear servicios, cimentaciones y condiciones del subsuelo. Busca reducir una fuente de riesgo que normalmente aparece cuando la excavación ya comenzó.

  • Giatec desarrolla SmartRock, sensores inalámbricos que quedan embebidos en el concreto y permiten monitorear temperatura y estimar resistencia en tiempo real. Los equipos pueden decidir cuándo desencofrar o avanzar con datos del elemento real.

No incluyo estas compañías para declarar ganadores. Me interesan porque muestran que "construir con mayor certeza" no es una categoría única de software. Puede significar captura visual, control geométrico, conocimiento del subsuelo, instrumentación de materiales o sistemas que convierten observaciones en decisiones.

De software de productividad a infraestructura de confianza

Cuando generamos información confiable sobre cómo se construyó un activo, esa información deja de servir únicamente al contratista. También le importa al propietario, al ingeniero, al operador, a la aseguradora, al financiador, al regulador y, con el tiempo, a quien compre el activo.

La ingeniería sísmica tiene un concepto que ayuda a ordenar esta discusión: functional recovery. Salvar vidas durante un terremoto es el primer objetivo. El siguiente es saber cuánto tardará un edificio o una red en volver a prestar el servicio para el que existe. Esa segunda pregunta obliga a mirar estructura, sistemas no estructurales, servicios y operación como un solo problema.

La diferencia importa especialmente en hospitales, redes de servicios, escuelas y otra infraestructura esencial. No basta con mirar los componentes estructurales. También cuentan los sistemas no estructurales, la infraestructura asociada y las interdependencias que determinan si el edificio puede operar.

Un hospital que permanece en pie después de un terremoto, pero no puede atender pacientes durante meses, cumplió una parte del objetivo. No todo el objetivo.

Podemos aplicar una lógica parecida a la información del activo. La pregunta al entregar una obra no debería limitarse a si cumplió las especificaciones. También deberíamos poder explicar cómo se construyó, qué desviaciones aparecieron, cómo se resolvieron y qué evidencia respalda nuestra confianza en su desempeño.

Cómo evaluaría una startup de ConTech

Esta tesis cambia las preguntas que me interesan desde un ángulo de inversión. Detectar algo con AI puede ser técnicamente impresionante, pero la detección solo importa si modifica una decisión.

Debe responder preguntas clave como:

  • La información llega cuando todavía se puede corregir el problema?

  • Quién recibe la alerta y quién es responsable de actuar?

  • La herramienta vincula la observación con una ubicación o un elemento específico?

  • Deja evidencia auditable y reduce retrabajos, reclamos o variabilidad?

  • La información sigue siendo útil cuando termina la obra?

También me interesa saber si la compañía puede demostrar mejores resultados entre proyectos. Una interfaz convincente ayuda a vender pero una reducción consistente de errores o incertidumbre ayuda a construir una empresa.

Hay buenas startups enfocadas en hacer más eficiente el proceso existente y otras que aumentan nuestra certeza sobre los activos. Las dos tesis pueden funcionar, pero no son iguales.

Construir con mayor certeza

La productividad seguirá siendo decisiva. Tendremos que construir más con equipos limitados y costos difíciles de controlar. Pero trabajar más rápido no sirve de mucho si, al entregar la obra, sabemos menos de ella de lo que deberíamos.

Pero productividad no debería ser la única medida del progreso tecnológico. Algunas herramientas importantes quizá no produzcan una obra que se vea distinta. Su efecto será menos visible: menos variabilidad, mejor trazabilidad y evidencia que permanezca después de la entrega.

Una vivienda, un hospital, una escuela o una carretera no son productos que esperamos reemplazar el próximo año. Deben funcionar durante décadas, en un mundo que inevitablemente será distinto al que existía cuando fueron diseñados.

Por eso sospecho que una parte importante del futuro de ConTech no consistirá en reinventar por completo cómo construimos. Nuevamente, consistirá en algo fácil de explicar y difícil de conseguir: hacer más difícil construir mal.

Y darnos algo que en esta industria vale muchísimo: mayor certeza.

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